Imágenes. Calidad optima.

Vamos a dedicarle unos minutos de atención a cómo preparar nuestras imágenes para su correcta impresión, indicando los puntos destacables a tener en cuenta.

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La resolución


Lo primero que nos tiene que quedar claro es el término resolución y que podemos definir como:  Número de celdillas o unidades mínimas de impresión que una máquina es capaz de realizar como máximo en un espacio dado. A mayor número de resolución, mayor nitidez de dibujo. Se expresa en ppp (puntos por pulgada) o dpi (dots per inch).

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La resolución, siempre dependerá del uso de la imagen. Para una impresión profesional, siempre es preferible optar por una resolución comprendida entre 200 y 400 píxeles por pulgada. Una imagen con resolución inferior se verá pixelada. No es aconsejable una resolución muy alta ya que ocupará mucho espacio en el disco (no más de 400 ppp para imágenes en color o escala de grises y de 1200 ppp para imágenes en blanco y negro o vectorizadas).

Modo de imagen

La imagen debe ser convertida obligatoriamente a CMYK (cian, magenta, amarillo y negro) antes de ser guardada. El hecho de no hacerlo puede dar como resultado una imagen deteriorada o con colores distintos a los originales.

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Guardar la imagen

La imagen debe ser guardada en formato EPS o TIFF. Cualquier otro formato o compresión de la imagen debe ser evitado debido al riesgo de pérdida de calidad o incompatibilidad. Sin embargo, siempre que no haya que manipular la imagen, el uso de imágenes CMYK en formato JPG en máxima calidad, da resultados satisfactorios. Hago hincapié en “siempre que no haya que manipular la imagen” debido a que realizar cambios sobre el formato JPG y volver a guardar la imágen, se vuelve a comprimir y comienza a deteriorarse el contenido del archivo. La perdida de calidad se hace especialmente visible a partir de la quinta compresión, es decir, he abierto la imagen JPG, realizado cambios y guardado cinco veces.

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Porcentaje de ampliación de una imagen

Es muy recomendable el insertar las imágenes en nuestros diseños en el tamaño en el que se van a reproducir, si bien tenemos un pequeño márgen de actuación que no afectará a la calidad final. El porcentaje aconsejado debe estar comprendido, en relación con la resolución de la imagen, entre el 75% y el 130%. A menos del 75% la imagen ocupará inútilmente espacio en el disco, mientras que a más del 130% la imagen comenzará a aparecer pixelada.

Un caso a parte es el tan extendido como obsoleto Freehand, en el que la recomendación es bastante más restrictiva. No es aconsejable sobrepasar nunca los límites del 75% y 130% ya que, en algunos casos, las imágenes directamente desaparecen al procesarlas en los rips (coloca una imagen a una escala inferior al 20%, exporta a EPS y muchos rips no serán capaces a interpretar).

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Caja o bloque de imagen

En QuarkXpress e inDesign, es recomendable establecer un color de fondo a las cajas de imagen. Se recomienda el uso del blanco. Si se pone “transparente” en el color de fondo, las imágenes corren el riesgo de estar impresas con “agujeros” (una imagen sin fondo aplica automáticamente una especie de recorte de las zonas blancas, dando, la mayoría de las veces, un resultado desastroso).

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Si seguimos estas sencillas recomendaciones, mejoraremos mucho la calidad final de nuestras imágenes impresas, evitando efectos negativos como el pixelado y el temido moiré (del que hablaremos más adelante).